El Olivar: El hallazgo que cambió la prehistoria, peligra por la gestión del Estado

La ampliación de la doble vía de la carretera 5 norte dejó al descubierto uno de los sitios arqueológicos más importantes de Chile. El Olivar, ubicado a cuatro kilómetros al norte de La Serena, albergó a la cultura diaguita, animas e inca. La empresa Sacyr que se adjudicó la construcción de la calzada no quiere continuar con la exploración arqueológica y se encuentra en pugna con el MOP por cómo se resolverá la protección de este patrimonio.

El Ministerio de Obras Públicas en 2013 licitó la construcción de la doble vía entre las ciudades de La Serena y Vallenar en la Ruta 5 norte, proyecto adjudicado por la empresa española Sacyr. Al comenzar los trabajos de remoción de tierra, solo a cuatro kilómetros al norte de La Serena, los trabajadores se encontraron con una serie de esqueletos, los que tras someterse a algunas pruebas, se comprobó que eran vestigios arqueológicos de larga data.

El Consejo de Monumentos Nacionales ordenó a la empresa hacer una caracterización arqueológica mediante pozos de sondeo y, posteriormente, realizar el rescate arqueológico de este sitio para luego continuar la construcción de la doble calzada. En este contexto, el privado contrató a mediados de 2015 a un equipo de arqueólogos liderados por Paola González y Gabriel Cantarutti, quienes primero realizaron la caracterización arqueológica del sitio mediante la excavación de 452 pozos de sondeo de 1 m x 50 cm, dentro de un polígono de 380 metros de largo por 50 metros de ancho. Una superficie menor, considerando el amplio de El Olivar, que se estima en al menos 35 hectáreas.

De ese encargo ha pasado un año y medio y este hallazgo se ha trasformado en el más importante en nuestro país, puesto que reorienta la comprensión de la forma de vida de la cultura animas y su influencia en la cultura diaguita en sus tres fases. Asimismo, los más de 214 cuerpos humanos y 50 camélidos articulados que se han hallado, hablan de la calidad de vida, prácticas económicas, ritos funerarios y su relación con el arte, entre otros importantes aspectos. Es así como también estos restos materiales evidencian una relación estrecha entre los diaguitas y el imperio inca.

Frente a este escenario, donde se descubrió que existían cerca de cuatro necrópolis, vestigios de viviendas de las diferentes culturas ancestrales que habitaron la región de Coquimbo, cerámicas, herramientas, cuerpos humanos y de camélidos, el rescate arqueológico se hacía imposible. Razón por la cual, la arqueóloga responsable, Paola González, solicitó que se conservara el sitio para continuar indagando, ya que este descubrimiento cambia la prehistoria de la región.

Quién se responsabiliza por el patrimonio

El Ministerio de Obras Públicas declinó seguir avanzando con la construcción de la doble vía y tomaron la decisión de construir un viaducto que pasará por sobre este sitio. Se trata de un importante hito en la protección del patrimonio arqueológico nacional, donde una gran obra de infraestructura vial se detiene por respeto al patrimonio cultural chileno.

No obstante, existen fuertes tensiones entre la empresa constructora y el MOP, dado que hasta la fecha, el financiamiento de las actividades de rescate ha sido asumida exclusivamente por la empresa española SACYR, y el esfuerzo económico ha sido considerable. En efecto, hasta ahora se han financiado 13 campañas de excavación con la participación de 70 profesionales en cada una de ellas.

En el mes de septiembre de 2015, ante la falta de claridad acerca del destino final de esta área, Sacyr suspendió las excavaciones de rescate, quedando en ese entonces una cincuentena de cuerpos por recobrar.

Recién en enero de 2017 se retomaron las excavaciones, no obstante, debido a la gran densidad de cuerpos humanos y animales existente en las áreas intervenidas, no se logró en una sola campaña agotar estas áreas funerarias. En la actualidad existe aún una treintena de cuerpos in situ que deben ser prontamente rescatados si no se quiere dañarlos gravemente por la acción de agentes externos. Sin embargo, hasta la fecha no existe ninguna certeza acerca de si Sacyr financiará o no nuevas campañas.

El problema es que la constructora española detuvo los trabajos arqueológicos, ya que alega que en la licitación no se estipuló que existían áreas de interés arqueológico, a pesar de existir un estudio de impacto ambiental anterior a la presentación de bases para el concurso.

El Consejo de Monumentos Nacionales dice que este sitio es conocido desde 1939 con estudios que evidencian su existencia. En el estudio de impacto ambiental realizado por el MOP se excluyó este sector y se inició la evaluación 10 kilómetros al norte de La Serena, saltándose este monumental vestigio que se encuentra solo a cuatro. Esto determinó que en este sector no se realizara una línea de base arqueológica que permitiera prever la situación que se generó después.

El escenario que rodea el rescate y puesta en valor de este importante sitio arqueológico es complejo, ya que  el patrimonio que se ha descubierto, tanto el que se encuentra aún in situ, como el que ha permanecido por meses almacenado en containers peligra por la falta de apoyo privado y también estatal.
“No nos parece lógico que el destino de uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de nuestro país tenga que depender de decisiones de entes privados extranjeros poco interesados en la puesta en valor del patrimonio arqueológico nacional. En este difícil contexto resulta urgente la intervención del Estado en la salvaguarda de estos sobresalientes hallazgos arqueológicos”, recalcó la arqueóloga.

En la actualidad, existe también incertidumbre acerca de si Sacyr dará cumplimiento al Plan de Rescate según el cual se concedió el permiso de excavación y que considera la realización de numerosos análisis científicos a los monumentos arqueológicos recobrados.

En este escenario, el patrimonio arqueológico que se ha descubierto y excavado es el que peligra, ya que según dice Paola González puede que se reduzcan los presupuestos para la realización de análisis planteados al inicio del proyecto presentado por la arqueóloga, así como también la exploración de este gran hallazgo que podría develar la forma de habitar de asentamientos sociales que perduraron por más de mil años.

Ana Paz Cárdenas, secretaria técnica del Consejo de Monumentos Nacionales, asegura que las conversaciones que ha tenido con el MOP, indican que ellos están viendo la solución.

“Ellos paralizaron la ejecución de las obras, porque están evaluando la alternativa de este viaducto. A nosotros nos complica mucho que se saquen todos los cuerpos y que pase la carretera por ahí, por lo tanto, la evaluación de un puente nos parece que es la mejor alternativa que el MOP podría evaluar para evitar seguir excavando el sitio que tiene un porcentaje muy bajo de exploración a la fecha y en la cual han salido más de 190 cuerpos. Nos parece que hay que evaluar otra alternativa y es por esto que se detienen los trabajos de construcción de la carretera”.

Paola González señala que, hasta el momento, es un gran logro la decisión del MOP de preservar este espacio, no obstante, se debe resguardar en forma urgente los monumentos arqueológicos ya intervenidos, finalizar el rescate de los cuerpos que aún están in situ y realizar el traslado de los materiales arqueológicos a Santiago para comenzar con los análisis científicos. El Estado debe asumir un rol más activo en la defensa de nuestro patrimonio cultural, éste no puede quedar expuesto al errado arbitrio de empresas privadas extranjeras, cuyo foco de interés no son los monumentos nacionales de nuestro país.

Hasta el cierre de esta edición, el MOP no respondió a nuestra entrevista, por lo que su postura aún queda en incertidumbre.

Una nueva prehistoria

Las nuevas excavaciones realizadas en el sitio El Olivar han abierto las puertas de la historia, ya que la cultura diaguita y animas, hasta nuestros días, contaban con escasa información proveniente básicamente de vasijas aisladas, gracias a los antecedentes recobrados en este rescate, hoy se cuenta con abundante información contextual que nos informa sobre la vida y sociedad de estas comunidades.

El rescate de las áreas funerarias FUN 6 y FUN 8 ha revelado la existencia de centenares de cuerpos articulados de la cultura Ánimas y Diaguita, hasta el período de contacto con los Incas. Se han registrado abundantes ofrendas cerámicas, y también artefactos asociados probablemente a la actividad desarrollada en vida por estas personas, pudiendo distinguirse individuos en asociación a implementos para la producción textil (torteras, vichuñas), pesca (anzuelos y remo), producción cerámica (pulidores y bloques de colorante), consumo de alucinógenos (espátulas y conchas de ostión), entre otros.

También artefactos de oro que dan luces sobre la complejidad de la sociedad ánimas. Entre las ofrendas, destacan los camélidos que acompañan a los individuos en signo de protección. Todo esto amplía la percepción que se tenía de estas culturas, que vivieron desde la cordillera al mar y desarrollaron una sociedad en base a oficios que dan cuenta de una organización social compleja.

La arqueóloga Paola González dice que en este sitio hay “grandes concentraciones habitacionales, en las que encontramos pisos de fogón y pisos de habitación emplantillado. El equipo ha estado trabajando en once indicios de tumba, pero no han llegado a explorar las áreas funerarias ni las áreas habitacionales.

“Esto es como un enorme asentamiento humano que duró por lo menos 700 a 800 años donde tienes todas las fases de las cultura animas y toda la secuencia cultural de los diaguitas hasta la llegada del inca, además de algunos conchales más efímeros de la cultura molle, que son las primera cultura agroalfarera de la región”.En las diferentes campañas de excavación y rescate se han encontrado 214 individuos articulados y alrededor de 50 entierros secundarios ( que son una especie de reducción), más de 60 camélidos que dan cuenta de los ritos funerarios anima.

“Hemos descubierto que la sociedad de los animas es altamente compleja, mucho más de lo que se había pensado, ya que encontramos individuos con artefactos de oro de alta tecnología, por ejemplo, una cinta hecha con el metal precioso que mide unos 60 centímetros y tres centímetros de ancho”.

Otro hallazgo sorprendente fue el cuerpo de una niña que tiene tres aros de oro, pertenece a la cultura anima, debe ser de unos 20 años, su esmalte dental es perfecto y las inserciones musculares en sus huesos son suaves, a diferencia de los otros individuos de esta cultura que tiene las huellas del trabajo con inserciones musculares profundas.

Con estos antecedentes se pueden desprender abundantes conjeturas respecto a la estructura social, el perfeccionamiento en la metalurgia y las redes de interacción a larga distancia. También el abundante registro de alfarería decorada abre la posibilidad de acceder a la dimensión simbólica de estas comunidades, esta vez asociadas a un asentamiento único de largos siglos de duración. 

Los individuos sepultados en las diferentes culturas que vivieron en estos 800 años en el territotorio que se está explorando tenían diversos oficios que fueron evidenciados en las sepultaciones, ya que cada cadáver fue acompañado minuciosamente de las herramientas que utilizó en su vida.

 “Entre los análisis contemplados están fechados radiocarbónicos, de isótopos estables y de ADN. Además del estudio de cada una de las materialidades recobradas (cerámica, restos bioantropológicos, arqueofaunísticos, lítico, metal, etc.). También se está analizando el interior de las vasijas para determinar antecedentes sobre la dieta de estas poblaciones. Se contempla también realizar análisis químicos de espátulas y contenedores de alucinógenos que aporten información acerca de las sustancias consumidas, que les permitían adentrarse en otros estados de conciencia.”.

Paola González, la arqueóloga a cargo de este proyecto de rescate explica que “con estos hallazgos se ha descubierto una diversidad que teníamos totalmente perdida en la comprensión de esa prehistoria, porque esa prehistoria se contruyó sobre la base de piezas cerámicas aisladas”.

Además, destaca que “hay muy pocas excavaciones arqueológicas de estas características que desarrollan una metodología rigurosa y minuciosa. Por lo general, en años anteriores se perdía mucha información por falta de prolijidad”.

Al ver las fotos de los cuerpos acompañados por camelidos en posición fetal abrazando al difunto, Paola emocionada expresa que “cuando uno descubre este tipo de hallazgos queda sobrecogido con la parte humana, la afectividad, preocupación y detalle con que se hacia cada sepultación en estas culturas. No hay ningún cuerpo enterrado al azar hay una preocupación especial por los niños y siempre el arte está mediando entre la vida y la muerte”.

El encuentro de las culturas

El Olivar se ha trasformado en uno de los sitios arquelógicos más importantes del país, dado que se han encontrado piezas de arte, viviendas y sepulturas, lo que habla de una sociedad que se desarrolló bajo ese contexto.

La transición cultural también fue evidenciada por estos pueblos, ya que dentro de los artículos de arcilla que se han encontrado en las excavaciones apareció un kerodoble, vaso que utilizaban los jefes incas para brindar con los jefes de otras tribus. En el caso del Olivar, se encontró uno de estos artefactos, aunque en este caso era doble, unidos por un mango de felino.

La vasija doble tiene uno de los recipientes pintados con diseños diaguitas hechos en ondas y el otro está diseñado con patrones incaicos, mientras que el lomo del felino esculpido como mango está pintado con un diseño ajedrezado, también usado en las ropas usadas por los capitanes incas.
 “El brindis con kero es un rito muy importante. Se realizaba entre el representante del Inca y el jefe local, cada uno portaba su vaso y con ellos se brindaba. De este modo se sella la alianza. Estos vasos  aún se utilizan ceremonialmente en comunidades andinas. El Kero doble descubierto en El Olivar, es una innovación de los diaguitas hecho en cerámica, lo hicieron doble, con diseños cuzqueños y locales. Además está unidos por un felino. Esta vasija es una metáfora del encuentro entre Incas y Diaguitas. Hay solo dos piezas de este tipo en la alfarería Diaguita y una de ellas apareció en el Olivar “, cuenta la especialista.

 Este símbolo informa sobre un encuentro cultural en el que dos pueblos convivieron de forma amistosa dentro del mismo territorio con un traspaso de técnicas de todo tipo. Este encuentro cultural se dio entre los incas y los diaguitas en el último periodo, así como se dio el encuentro entre la cultura animas y diaguitas. Pero en este último caso, el grado de amalgamiento entre la cultura ánimas y diaguita es tan grande que es posible plantear que los ánimas son ancestros de los diaguita.