Timochenko alerta a la tropa de las Farc: preparemos el plan B

Frente a la posibilidad de que la Corte no spruebe el fast track, para tramitar las leyes del Acuerdo de paz, el comandante no descarta retornar las armas

Camaradas Mandos y Combatientes de Las FARC-EP:

Un cálido y fraterno saludo para todas y todos.

La intención que tenía inicialmente, cuando me senté a elaborar esta nota, era realmente la de hablarles del Acuerdo Definitivo, para lo cual me hallaba a la espera de un segundo informe de la comisión nuestra que estuvo al frente de la tarea de conseguirlo. Ya les había enviado el primer informe. Pero estando en su elaboración, se me presentó el repentino viaje a Bogotá para la firma del mismo con el Presidente, y debido a las circunstancias, la dinámica política inmediata y hasta las contingencias del clima, no conseguí sacar el tiempo para terminarla como esperaba. Hoy la retomo, con el fin de darle prioridad a los acontecimientos más recientes.

Cuando este proceso fue cogiendo forma y vimos que la clase dirigente, por lo menos la que representa Santos, entreabrió la puerta de la solución política, planteé que nos correspondía a nosotros, con el apoyo de buena parte de la población que reclamaba la Paz, terminarla de abrir de par en par. Y a ese propósito nos dedicamos con entusiasmo y convicción. No ha sido fácil. Todos recuerdan los distintos momentos de crisis vividos durante al proceso, en los cuales nos pareció muchas veces que la consecución de un Acuerdo Final iba a ser imposible. Pero siempre le encontramos la comba al palo, sin abandonar nuestros principios y con el norte bien claro.

Si lo logramos fue gracias, primero que todo, al apoyo recibido por la gran mayoría de mandos y combatientes, al mismo tiempo que por el estímulo que nos brindó el movimiento de masas en apoyo del proceso, el cual fue creciendo notoriamente, en la medida en que se avanzaba en la Mesa de Diálogos con el gobierno nacional. De ese modo llegamos a nuestra Décima Conferencia que le brindó un respaldo unánime al acuerdo con el gobierno.

Después sobrevino lo del plebiscito, que en nota anterior comentamos. Luego lo de la refrendación en el Congreso que todos conocen, hasta llegar al momento actual, cuando se está dependiendo de una pronunciamiento de la Corte Constitucional para definir si las leyes que deben desarrollar los acuerdos se van a tramitar Vía Rápida (Fast track) u ordinaria.

Estamos por tanto ante una encrucijada bastante difícil. Si no se aprueba la vía rápida para las leyes mencionadas, incluida la de amnistía, estas pasarían a ser discutidas, artículo por artículo, dentro de las sesiones ordinarias del Senado y Cámara, los cuales eventualmente podrían cambiar la esencia y contenido de los Acuerdos,  hasta el punto de llegar a reversar todo lo acordado. A esto hay que agregar la actitud pusilánime del Presidente, la falta de compromiso de varios de los altos funcionarios del gobierno y la incisiva presión de la ultraderecha.

Por lo tanto, Camaradas, nos encontramos ante un uno de los momentos más cruciales de este proceso. De ahí la importancia fundamental de mantenernos más unidos que nunca, todo el cuerpo de mandos y el conjunto de los  combatientes, en torno al propósito común, respaldado por la mayoría de los colombianos, de arrancarle a las clases dominantes la solución política al conflicto y el desarrollo constitucional y legal del Acuerdo Final, para que quede blindado contra cualquier contingencia. Eso sin desconocer en ningún momento nuestra tarea fundamental que es la de conseguir que cada día sea mayor el apoyo de masas y del pueblo en general al Acuerdo.

Al igual que en la confrontación militar, ahora, en plena confrontación política, debemos actuar con mucha sabiduría, habilidad, cabeza fría y serenidad, a fin de que todos unidos, hallemos la salida más acertada a la actual coyuntura y sus consecuencias. Estoy seguro de que apoyándonos en el sentir de las mayorías del pueblo colombiano, que quiere la Paz, podremos encontrar la solución más justa a la actual encrucijada. Para ello resulta indispensable la cohesión del conjunto de la dirección y de toda la guerrillerada fariana en torno a un solo pensamiento.

En alguna nota que envié a todos cuando el proceso apenas iba cogiendo forma, advertía que hasta el último día existiría el peligro de que el proceso se reversase y tuviéramos que retomar la lucha con las armas nuevamente. Esta advertencia sigue siendo válida y no podemos dejar de tenerla en cuenta, pese a lo que hemos conseguido avanzar hasta hoy.

Espero por tanto que de manera especial, los comandos de dirección tengan siempre en mente esa posibilidad, sin descartar para nada el plan B. Algún camarada me preguntaba que cuál era el plan B. Desde siempre he orientado que se tengan planes de emergencia, algo que es doctrina en las FARC-EP. Cada mando, de acuerdo con el terreno, las masas y la fuerza con que cuenta, tiene la responsabilidad de definir cuál es su plan B, cuyo objetivo inicial es conservar la fuerza que tiene a su cargo. Desde acá me queda muy difícil orientar a cada uno lo que debe hacer en concreto. El otro aspecto que debe contemplar en su plan, es cómo va a garantizar las comunicaciones radiales permanentes con sus superiores y subordinados, sin dejarlas interrumpir en ningún momento.

Un reinicio de la confrontación en las actuales circunstancias, tiene que ser muy bien proyectado, en concordancia con la nueva realidad política que hemos logrado generar desde cuando pusimos en movimiento el proceso de Paz. No podemos estar hablando de ello con todo el mundo, ni podemos darnos por derrotados antes de entrar en combate.

En el momento presente, es necesario echar mano a todas las herramientas que tengamos a mano para sacar adelante este proyecto. La principal de ellas son las masas. Hay que hacerles conciencia de la situación por la que está atravesando el proceso y de la necesidad de respaldar el Acuerdo Definitivo de todos los modos posibles. Debemos apoyarnos en la comunidad internacional que ha acompañado este proceso, a ellos tampoco les interesa su fracaso.

Por último reitero el llamado a la cohesión y a la unidad. Ningún momento puede ser peor para las disidencias, indisciplinas o ruedas sueltas. Es necesario recordar y aplicar el principio leninista de confianza en la dirección comunista, estar completamente seguros de que tenemos el norte claro. El proyecto Fariano nos pertenece a todos y debemos trabajar más unidos que nunca por sacarlo adelante, en beneficio de nuestro pueblo y de la revolución con que habremos de liberarlo.

 Un fuerte abrazo para todas y todos,

Timo.

Fuente: Las 2 Orillas